Florida se posiciona entre los estados de Estados Unidos con menores tasas de obesidad, de acuerdo con un nuevo estudio basado en datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Aunque la obesidad continúa siendo un desafío importante de salud pública a nivel nacional, los resultados sitúan al estado en un escenario más favorable en comparación con gran parte del sur y el medio oeste del país.
El estudio, realizado por la clínica de salud hormonal Feel30, analizó datos del CDC para determinar la prevalencia de obesidad en adultos por estado, además de examinar tendencias según raza y etnia. En el caso de Florida, la tasa de obesidad adulta se ubicó en 30.1%, colocándolo entre los diez estados con menor prevalencia a nivel nacional.
En contraste, West Virginia encabeza la lista con la tasa más alta del país, donde 41.2% de los adultos son clasificados como obesos. Le siguen Mississippi (40.1%), Arkansas (40%), Louisiana (39.9%) y Alabama (39.2%). Los datos reflejan una marcada concentración de obesidad en estados del sur y el medio oeste, donde múltiples factores sociales, económicos y de acceso a la salud influyen en los resultados.
Por otro lado, Colorado registra la tasa de obesidad más baja de Estados Unidos con 24.9%, seguido por Hawái (26.1%) y Massachusetts (27.4%). La posición relativamente favorable de Florida podría estar relacionada con su clima, que facilita la actividad física durante todo el año, así como con una mayor diversidad cultural y alimentaria. Sin embargo, especialistas advierten que el porcentaje sigue siendo significativo.
“Según el CDC, aproximadamente el 39.2% de los hombres y el 41.3% de las mujeres en Estados Unidos viven con obesidad”, señaló Anneliese Cadena, enfermera practicante principal de Feel30. “La obesidad está influenciada por múltiples factores, incluyendo la dieta, la falta de actividad física, las condiciones socioeconómicas y la genética. Aunque las tasas han aumentado con el tiempo, es posible que veamos una ligera disminución en los próximos años debido al mayor uso de medicamentos para la pérdida de peso”.
El estudio también evidencia disparidades entre comunidades. En muchos de los estados con mayores tasas de obesidad, la prevalencia es más alta entre adultos afroamericanos no hispanos, mientras que en West Virginia afecta principalmente a adultos indígenas americanos o nativos de Alaska no hispanos. Estos hallazgos subrayan la necesidad de estrategias de salud pública más focalizadas y equitativas.
Para Florida, los resultados ofrecen una señal de optimismo moderado. Aunque el estado se desempeña mejor que gran parte del país, una tasa del 30.1% significa que casi uno de cada tres adultos vive con obesidad. Expertos coinciden en que será clave continuar invirtiendo en educación nutricional, acceso a alimentos saludables, programas de actividad física y bienestar comunitario para sostener y mejorar estos indicadores.

