Un nuevo estudio revela que Florida se encuentra entre los estados con el gasto energético más bajo de Estados Unidos, ocupando el octavo lugar nacional en costos de energía por hogar. Según la investigación realizada por Anderson Air, una compañía de calefacción y aire acondicionado con sede en Arkansas, los hogares floridanos gastan en promedio $2,201 al año en energía, una cifra significativamente menor que la de estados del noreste como New Hampshire ($4,295) y Connecticut ($4,171).
Los datos provienen de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), que recopila información sobre el gasto residencial de cada estado.
Florida registró un gasto total de $19,4 mil millones en energía residencial durante 2022, con una eficiencia de red eléctrica estatal del 44,6%, lo que refleja una infraestructura energética relativamente eficiente en comparación con otras regiones del país.El estudio también destaca que los hogares de Florida gastan más de $1,900 menos por año que los de los estados con mayores costos.
Incluso en comparación con sus vecinos del sur, Georgia ($2,718) y Alabama ($2,663), los floridanos pagan alrededor de un 20% menos por su consumo energético anual.A nivel nacional, Washington lidera el ranking de estados con el gasto más bajo, con $1,891 por hogar, seguido por Oregón y Utah, ambos con $1,896. En el grupo de los diez estados con menor gasto también figuran Nuevo México, Arizona, Colorado, Carolina del Norte, Nevada e Idaho.En el otro extremo, los estados del noreste encabezan la lista de los más costosos.
New Hampshire ocupa el primer lugar con el gasto más alto por hogar, seguido de Connecticut, Maine, Vermont y Massachusetts, todos con promedios superiores a los $3,600 anuales.
Según Jon Anderson, gerente general de Anderson Air, los resultados reflejan “las grandes disparidades en el gasto energético a nivel nacional”. Agregó que “Washington es un ejemplo de cómo una gestión eficiente y la inversión en infraestructura pueden reducir costos y maximizar la eficiencia energética del sistema”.
El caso de Florida demuestra cómo una combinación de clima favorable, políticas energéticas efectivas y eficiencia en la red eléctrica puede traducirse en beneficios económicos directos para los hogares, consolidando al estado como un modelo de equilibrio entre costo, consumo y sostenibilidad.

